Nicole Gagnum

Fake Paradise, (castellano), Nathalie Rey, February 2019

Símbolos de belleza convulsiva, (castellano), Anna Adell, online magazine article Le Bastart,
November 2017

Desfulla'm i vola: Nicole Gagnum, més d'una dècada recreant la flor, (català), Eulàlia Valldosera, text for catalogue, Can Sisteré, March 2017

Alegoria de la flor. Fotografies de Nicole Gagnum, (català), Emília Colomer, April 2015

A l'Entorn d'una Realitat, (castellano), interview - Nicole Gagnum , January 11th, 2010

Despliegues de mujer flor, (castellano), Juan Bufill, LA VANGUARDIA, March 9th, 2008

Return, (castellano), Àlex Mitrani, 2005


Fake Paradise (castellano)

Curated and text by Nathalie Rey.
Group exhibition with Mariona Berenguer, Pedro Chirino, Marta Corada, Sabine Finkenauer, Fritz Krieg, Sandra Partera, Nathalie Rey and Carol Solar
És-fera 72 Gallery, Sant Cugat del Vallés, February 1th. until March 21th. 2019


"Fake Paradise" abarca dos conceptos que en principio no tienen porque relacionarse que son por una parte el modelo cultural popular actual y por otra el universo obsesivo que el artista puede llegar a fabricar para si mismo.

La sociedad de consumo ha llegado a tal extremo que la competencia se ha vuelto feroz entre quién o qué nos puede ofrecer la felicidad (material) más inmediata. Todo ha se ser agradable y perfecto, desde la oficina del banco hasta el almuerzo de los niños.

La cultura popular (y no tan popular) – que no deja de ser un reflejo de las preocupaciones e intereses de determinada sociedad, adhirió de lleno a una estética cada vez más atractiva y envolvente, desde la creación de Disney de hace casi un siglo hasta la K-pop de esta última década. Será por necesidad, o por voluntad, pero hemos vuelto a la infancia, cuando supuestamente éramos más felices. Y ahí viene la doble contradicción; porque el mundo sigue tan violento como siempre y poco tiene que ver con esa estética kawai que se originó en Japón y alcanzó un éxito planetario, así como tampoco existe el paraíso perdido de la infancia como bien se encargó de demostrar el psicoanálisis.

Hecha esta constatación, miremos del lado del artista cuyo papel dentro de la sociedad se ha tenido que ajustar a medida que aquella fue evolucionando. Siempre están los que juegan de lleno en las reglas del sistema o aquellos ermitaños románticos, y todo el abanico que se despliega entre estos dos extremos. Pero en cualquier caso, existe un denominador común que es el universo singular de cada uno vivido por el artista como una especie de refugio.

Y ahí es cuando quizá los dos conceptos anteriormente enunciados se juntan: el universo creativo del artista sería una versión reducida del imaginario colectivo que se refleja en la cultura popular. De la misma forma que el artista trasciende la realidad con su obra, cualquier individuo busca refugiarse en universos paralelos llenos de mangas y otros artefactos seductores.

Los artistas que participan en esta exposición han sido escogidos por la ambigüedad que caracteriza su obra en el límite entre dos mundos, oscilando peligrosamente entre lo bello y lo feo, la atracción y la repulsión, de manera más o menos aguda según el artista, siendo el objetivo la creación de un enésimo universo de sustitución, en apariencia muy bonito, pero que puede convertirse en una pesadilla como en los cuentos de hadas.

Cada artista, con su sensibilidad propia, entra en esa dialéctica desde un prisma diferente: desde el universo de la infancia en lo que respecta a Finkenauer y Partera, el exceso de una estética neo barroca orgánica de parte de Chirino y Solar, la extrañeza de los monstruos de Fritz Krieg, Meimei y Rey, o bien la voluptuosidad contrariada con Gagnum o la negación del sufrimiento con Berenguer.


Símbolos de belleza convulsiva (castellano)

By Anna Adell, online magazine article, with featured works by Nicole Gagnum,
for Le Bastart magazine. Noviembre 2017


El ser humano ha buscado sin cesar en otros reinos, el animal y el vegetal, ideales que en el suyo no son fáciles encontrar en estado puro: la nobleza del perro, la belleza y lozanía de las flores como símbolos del amor... Pero si nos detenemos en estas últimas y las deshojamos sin compasión pronto se revela lo ilusorio de esas imágenes utópicas.

A diferencia de las hojas, que envejecen dignamente, las flores, a decir de Bataille, "se marchitan como viejas remilgadas y demasiado maquilladas, revientan ridículamente sobre los tallos que parecían llevarlas a las nubes" ("El lenguaje de las flores"). El periodo de esplendor floral es tan breve que los poetas eternizan ese instante, antes de que "la maravillosa corola se pudra impúdicamente al sol".

Lo interesante es quizás centrarse en esa fragilidad, en la flor como metáfora del fracaso, en su rápido retorno al barro tras haber aspirado a la lírica del impuso ascendente.

Marc Quinn, para su jardín ideal (Garden, 2000) reunió flores de las más variadas especies, congelándolas con silicona líquida en su momento de más álgida madurez, disponiéndolas en un tanque de cristal destinado a preservar para siempre su fulgor.

Confluyen en esta imagen el edén místico de todas las religiones (el Yanna, el Paraíso del Génesis...), al tiempo que nos recuerda los frescos romanos de la Villa de Livia (jardín imperecedero, en el que cada flor simbolizaba un dios).
Antaño era potestad divina construir paraísos artificiales, reunir en ellos todas las especies del orbe, conservarlas exuberantes y llevar a sus elegidos a esa tierra prometida. El paraíso y la vida eterna sigue pagándose con la muerte: las flores deben morir congeladas para vivir eternamente, claro trasunto de la obsesión cosmética por llegar a la tumba como un bello cadáver de cutis plástico.

Por otra parte, las flores más bellas se deslucen en el centro por la mácula velluda de los órganos sexuados, proseguía Bataille. Este contraste entre la frágil belleza exterior y la crudeza del interior es uno de los aspectos que más ha interesado a Nicole Gagnum, artista británica que ha dedicado al tema floral prácticamente toda su obra y sirviéndose de todo tipo de técnica (pintura, dibujo, fotografía, video e instalación).

En la serie fotográfica Amapola (2006-12) es donde mejor se manifiesta ese "baile entre opuestos", como ella misma lo describe, entre los pétalos de sedosa tersura que pugnan por desplegarse y el cáliz velludo cuyos sépalos van cediendo a la presión del pimpollo. La secuencia de imágenes captan con objetivo macro la complejidad de la pulsión erótica, la mezcla de atracción y repulsión que atiza la libido.

Gagnum interpreta el brotar de la flor como un movimiento centrífugo, hacia afuera y hacia adentro simultáneamente, estableciendo paralelismos poéticos con el erotismo femenino, con su mostrar sin mostrar, su desnudarse a la par que ocultarse, con el sensual desplegarse atravesado por incesantes repliegues en una misma.

En el video "Return" (2005) esta coreografía en espiral se materializa en el cuerpo de una bailarina cuyo movimiento serpentino pivotando sobre su propio eje vemos desde un punto cenital, dándonos la impresión de que el sinuoso giro de brazos y torso impele el lento abrirse de la falda-corola, y después con el movimiento inverso la falda vuelve a plegarse y el cuerpo-gineceo retoma la posición del sueño.

En sus pinturas de hibiscos los pétalos aletean como faldas de derviches, replegándose en envolvente mística sensual, como también en los dibujos, donde solo los estigmas, ávidos de polen, se tiñen de color.

Robert Mapplethorpe también exploró la naturaleza ambigua de la sexualidad y la belleza concretada en una flor. Escribía Patti Smith en su poético homenaje a su amigo: "Llegó el momento en que adoptó la flor como la encarnación de todas las contradicciones con que se deleitaba. Su pureza de líneas, su carnosidad. El humilde narciso. Zen apasionado. Las flores le simbolizaban tanto a él como a sus procesos. Y el ojo se convertía en un cuerpo, el tenebroso corazón de una rosa. La siniestra sombra de una orquídea. O la indolente amapola en la oreja de Baudelaire" (El mar de coral).

O esa otra rara flor, Jack en el púlpito, que debió cautivar a Mapplethorpe por su singular combinación de elementos fálicos y pliegues nervados, pero también porque el tufo católico del nombre le permitía deslizar otros niveles de lectura.

Lo cierto es que nunca vemos solo flores contemplando sus bellos bodegones: el pálpito erótico y el pulso carnal vibra en cada nervadura, en los brotes velludos, en los pistilos asomando entre pétalos de lirios poco castos, en las orquídeas ofreciéndose…

En sus fotos, sean de flores o cuerpos desnudos, la perfección de la forma irradia un sereno magnetismo, belleza subversiva a la par que clásica.

Mapplethorpe esculpía con la luz y sus contrastes. Fue un fotógrafo con alma de escultor, como Karl Blossfeldt, quien también nos enseñó a mirar las flores de otro modo.

Este humilde profesor de forja iba siempre provisto de su cámara cuando salía a pasear. No eran amplios campos de amapolas ni exuberantes rosales lo que captaba su atención, sino las plantas silvestres, él las llamaba "proletarias", popularmente conocidas como "malas hierbas".

Con precisión científica las inventariaba y fotografiaba, pero el registro visual resultante no es el de un botánico sino el de un artista involuntario: primeros planos de flores y formas vegetales que no proyectan sombra alguna y parecen esculturas forjadas, arabescos Art Nouveau, caprichos de la naturaleza que simulan bailarinas, o que desvelan pentagramas invertidos y otros secretos ocultos en las formas primigenias. Blossfeldt sería reclamado precursor de movimientos tan dispares como el surrealismo y la Nueva Objetividad. Por cierto, que también inspiró el falso herbario (ensamblajes de chatarra) con el que Joan Fontcuberta (Herbarium, 1982-85) ponía en solfa la fe ciega en la verdad fotográfica al tiempo que confrontaba el idealismo naturalista de Blossfeldt con la actual imposibilidad de pensar en una naturaleza que no sea artificial.

Los escritores simbolistas y decadentes decimonónicos ya se había ocupado de desmontar el mito del ideal floral pero las habían condenado al malditismo y la putrefacción, de modo que acababan perdiendo su dualidad esencial: para Baudelaire, las flores o bien encarnan a la femme fatale o son fúnebres y enfermizas, como monstruosas son las que cultiva Eissentes en su paraíso artificial ("A Rebours", Huysmans).

La misoginia de Baudelaire y el tedio de Huysmans se proyecta en sus respectivos universos florales, mientras que las flores de Cagnum reflejan una mirada femenina sobre lo femenino... Georgia O'Keeffe, en cambio, renegó siempre de las interpretaciones sexuales de sus cuadros: cuando la gente lee símbolos eróticos en mis cuadros, están hablando sobre sus propios asuntos, decía.

Quizás sí que entre la intención del artista y la mirada del espectador todo puede ocurrir, entre el que poliniza y el que extrae el néctar cabe todo un mundo, pero libar una jugosa flor siempre es una gozada.


Desfulla'm i vola: Nicole Gagnum, més d'una dècada recreant la flor – Can Sisteré


-Ja soc flor –diu la poncella a la flor oberta- i el meu centre és un botó per on entro a una altra dimensió de mi mateixa, per trobar l'essència de qui soc. Ja soc oberta per dins i des del centre creixo a les palpentes, en direcció inversa a la teva, tot esperant que em miris per rebentar i obrir-me al color i la matèria, per escampar el meu amor i permetre'm aturar el teu plor que parla de la nostàlgia de tornar a ser a dintre meu.
L'obra de Nicole Gagnum gira al voltant de la representació de la flor, oberta, tancada, tendre o pansida, desfullada, fragmentada, fidel o interpretant-la. Al jardí de l'artista s'hi sent sempre una única cançó que la du a collir la més atractiva, la que li agrada, perquè no? És la seva ofrena a la condició femenina, que cerca contenir-se i assumir-se quan s'atura en el mirall que plantifica davant d'aquesta situació: la pintura és una pell que emet so, pura harmonia feta de color, que tonifica i espanta el desgavell que hi ha a fora del tema que ella tria. I així simplifica, ordena i compon, tot creant una melodia circumscrita als límits del tambor que vibra sota la tradició del medi pictòric que practica.

El seu únic referent de fons fa que l'artista es pugui recrear en sèries que multipliquen les facetes de la lent amb la què mira el món. L'exposició arrenca amb la sèrie més recent i n'acull d'altres sota la mirada retrospectiva que abraça una dècada i que possibilita que unes es potenciïn amb les altres al conviure en un sol espai, i no ens importin les dates d'execució, sinó el fet de veure que l'artista treballa fent cercles al voltant de les seves recerques que prenen forma de seqüències sobre la forma i el color. Hi ha dibuixos al carbó, pastels, olis i guaixs sobre papers i teles de diverses dimensions, quadrades i rodones, fotografies i fins i tot alguns vídeos que marquen els punts àlgids de la seva producció.
Són els fruits del creixement orgànic de la visió que explora les cadències tonals sense interferències, que copsa el moviment dels malucs que s'insinuen sota els pètals, sota els gests en progressió de les mans que la pintora aplica al paper, i que demanen al espectador un acte de rendició davant d'allò a què hom no s'atreveix a posar nom per no ser titllat de tou, fràgil o somiador.

Feta de bellesa clivellada per la usura que vol mesura, la contemplació d'aquestes pintures ens estimula a recuperar la nostra natura voluptuosa emmarcada en una estructura que li permet descansar. Fidel a la tasca pictòrica que mostra com reverbera aquella matèria que copia, la flor, sovint l'estilitza o n'extreu una part , o n'amplifica l'escala, o l'escapça, o fins i tot li treu el color, però sempre ens hipersensibilitza i convoca a la meditació que cerca el silenci al bell mig d'un capoll obert que crida a la fruïció. Mística de l'artesania, ella mateixa es fabrica els colors amb els què pinta, els amassa sota la calor de les gemes dels seus dits que ballen oblidats de ser al bell mig del jardí de l'emoció.

Hi ha una ballarina mig vestida al cor sagnant d'aquesta exposició, coberta amb la fragor que desprèn gràcies al vent que la posa en moviment espiral. Al vídeo Return (2005) la veiem caminar de puntetes confonent les mans amb els peus, i els pistils són les seves tetes en regressió que sota les calcetes giren i sobrevolen la seva imaginació.

-Jo no em moc –diu la dona a la flor- em mostro allà on soc, només la meva olor viatja en el temps, impregnant la vostra retina de freqüències cristal.lines, opalescents, divines, que arreplego i transformo a partir del llot on clavo les meves arrels i espines per poder ser jo, expandint-me finalment per sanar les vostres pors.
La flor és pura entrega, sensual i presumida, una nota que atreu l'atenció per damunt del verd i del marró que s'oblida en la foscor. No té mesura per qui la mira deprop, la flor és natura intuïtiva que es replica i ramifica en cada finestra que la Nicole Gagnum possibilita en forma de pintures, miralls de la bellesa efímera del món.

En la seva darrera sèrie cada obra du un nom de dona, i en cada imatge se'ns mostra la seva signatura representada amb el llenguatge del semitò. Sota els plecs abundants, les vestimentes dels pètals airats, s'hi mouen les cuixes, el melic, l'estructura: el ple i el buit s'han trobat tot reclamant l'oblit de la mesura, el crit, el tall en dos que separa l'abstracció del plaer dels sentits. El color pren autonomia i se separa de la pell que s'oblida d'on prové i què sentia abans que se la toqués.

Com quan les ones del mar ens llepen els peus i ens dibuixen el reflex als passejants descalços per la sorra, i tot seguit es retiren i ja no hi som, a Passages (2015) el carbonet memoritza les flors i fulles estampades en la nostra imaginació. Una animació registra, pas a pas, el paper dibuixant-se i esborrant-se, mentre l'artista s'entrega al vaivé del flux creatiu i s'entreté, cantant un mantra que respira i posa ordre al caos d'on ha nascut la creació. Ens recorda aquell teixit que creixia de dia i disminuïa de nit mentre Penèlope esperava el retorn del seu marit Odisseu, ja que la pel.lícula queda impregnada dels dubtes, les marques per on el llapis circula, per recordar-nos que totes les melodies s'originen del mateix fil amorós que ho entrellaça tot. I, si més no, tan sols percebem moments, combinatòries que creen harmonies aparents que al moment següent canvien, fonent-se en el blanc que somia una nova lletania, o un arpegi d'alegria emergent. Són moments brodats en el teixit que enyora l'arribada d'aquell que va partir i ens va deixar soles, amb el desig i la màgia de gosar aturar-nos en un món en constant transformació.

-Vosaltres humans també sou flors a l'inrevés que somieu, com nosaltres, créixer endins, per penetrar l'esfera on hi viuen els colors que amagueu sota la vostra pupil.la feta de foscor- diu la flor, que s'espremdient tot això, i no recula i continua-. Doncs sovint us reduïu i us deixeu veure pels altres com si fóssiu, sobre la superfície lluent d'un paper, les línies d'un pensament que, en forma de partitura, us dicta la ment. I si fóssiu abstracció a partir d'un to que pren la forma d'una pintura? d'un singlot? una floritura? l'arabesc d'un gest que se situa al final del compàs, aquell que marca el pas de les hores de frescor immaculada de la flor que voleu ser?

-Sempre hi ha una pell que tot ho unifica, una textura, una efervescència de la natura que cura- li contesta la pintura-. Soc feta com tu perquè el meu llenç té fissures per on s'escola l'olor que supura desig pertot. Sóc memòria de la llum que m'habilita a connectar amb la font humida que em dóna creixement, i a no assecar-me quan m'obro i em mostro per rebre el contacte del sol de la ment que m'analitza.
Soc fruit del teu pensament i de l'amor que em dec a mi mateixa, i rere el mirall que l'Alícia va creuar al seu país de les meravelles hi ha una dona que em dibuixa, ella m'imposa estructures de les quals que vol sortir-ne sense esquinçar-me la pell. Et faries un vestit amb les meves pintures! És questió de bon gust? O és la teva necessitat de cobrir-te de fulles per no mostrar-te nua? A l'altra banda del mirall hi ha una llavor que explota en una tija que pinta amb el seu pol.len, obsessiva, la joia de sentir-te viva i capaç de penetrar les fissures per on emergeixen les meves reflexions sobre la condició femenina.


Eulàlia Valldosera, i al darrera, les flors que em dicten els mots
mentre converso amb Nicole Gagnum i la seva pràctica pictòrica © 2017




Alegoria de la flor. Fotografies de Nicole Gagnum (català)

By Emília Colomer, text for exhibition, La Casa de la Paraula, Barcelona, 2015


Nicole Gagnum presenta una sèrie de fotografies que descriuen la metamorfosi d'una flor en tot el seu desplegament vital. Aquest és un dels temes més recorrents de la producción artística de Nicole Gagnum que ha explorat el discurs formal i simbòlic de la flor a través de la pintura, el dibuix, la fotografia o les video instal·lacions.


L'artista, ha escollit l'exotisme d'una rosella, una de les varietats de la Papaver Orientale, de delicats tons rosats per fixar els diferents moments de la gènesi de la flor i l'extensió dels seus fràgils pètals al món exterior. La sèrie de fotografies constitueixen un autèntic retrat sobre l'efímera existència en el sentit més profund d'una vanitas.


Les imatges, treballades des de l'exquisitesa i la sofisticació il·lustren el clímax de la plenitud, però a la vegada mostren una bellesa inquietant i enigmàtica que anuncia de forma velada l'acidesa i l'amargor de l'esdevenir de l'existència.


El tractament cromàtic i lumínic de diferents gradacions i intensitats suavitza els contorns de les delicades flors, que queden sospeses en un espai eteri i idealitzat. El mateix recurs li permetrà a l'artista amb un realisme sorprenent descriure la tensió de la polpa carnosa dels pètals que necessiten obrirse a la llum, la vivacitat de les punxes protectores de la delicada intimitat, la sedositat dels teixits, els vigorosos camins de les nervacions o les sensuals sinuositats dels plecs que inciten a l'acaronament.


Sentit i sensibilitat que evoquen la sexualitat femenina, en aquest desplegament que també és obertura i oferiment en la recerca de la plenitud organica. Canvi i moviment en cada una de les seqüències per il·lustrar l'incansable plegar i desplegar de l'etern retorn.


Amb un estil depurat i preciosista de la realitat, Nicole Gagnum ha aconseguit crear un assaig intel·ligent sobre la fragilitat de la bellesa abocada irremissiblement a la seva decadència.


"La rosella, la flor silvestre i humil que neix als camps de blat, ha quedat lligada al mite de Demèter deessa de l'agricultura i dels camps de cereals i de l'abundància. Segons la llegenda, la seva filla Persèfone collia roselles en companyia d'altres nimfes quan va ser raptada per Hades, déu dels inferns. Persèfone es va veure condemnada a viure a l'inframón els mesos de l'any que corresponen a l'hivern i per una disposició de Zeus podia tornar al costat de Demèter, la seva desconsolada mare a l'època en la que s'iniciava la primavera. Tal com consta en els Fastos d'Ovidi, del 12 al 19 d'abril es celebraven les Ceralia en el moment de l'eclosió de la primavera quan els els camps de blat es troben replets d'espigues i de roselles".


Coincidint amb les antigues festes romanes, us proposem descobrir de la mà de Nicole Gagnum , una impactant eclosió de belles imatges, les més sublims amfitriones d'una autèntica festa per als sentits.



A L'Entorn d'una Realitat (català)

Interview - Nicole Gagnum , January 11th, 2010


Pregunta ¿Cuando sabías que serías artista? ¿por qué? ¿de donde te viene la necesidad de crear?

Respuesta De joven quería ser bióloga, siempre me interesaba y me sigue interesando el estudio de la naturaleza y la organización de las formas naturales. Cuando tenía 17 años estudiaba en Inglaterra y para realizar el examen de arte pinté por primera vez un bodegón en acrílico. De ahí se me abrió una puerta a un mundo que me importaba mucho mas que todo lo que había conocido hasta entonces. Fue un cambio de percepción muy profundo y a consecuencia tuve claro que quería ser artista.

P. ¿De donde surgen los temas que trabajas en tus obras?

R. Mi trabajo ha pasado por varias transformaciones, así que lo entiendo mas en términos de un proceso. Cuando estudié en los Estados Unidos en los años 80 empecé a trabajar de manera abstracta, y a través del estudio del color y la forma llegué a interesar me por la física, en concreto el estudio del movimiento, la densidad, la luz, y la energía. Mi formación artística ha sido marcado por este encuentro entre el arte y la ciencia. Después de llegar a Barcelona empecé a trabajar de manera figurativa, buscando una manera de llevar mi obra a un terreno mas personal. Es ahí donde surgió lo que considero el tema que mas me ocupa hasta hoy – la feminidad. Mi primer interés era la flor, cuya simbología, su función reproductiva, su formación centrífuga, y su asociación femenina/sexual me ha dado mucha inspiración, y a continuación me llevó a retratar la mujer, específicamente a retratar las bocas de mujeres dentro de secuencias de movimiento y expresión. En el trabajo de las flores y las mujeres me interesa cuestionar el ideal de la belleza y la subjetividad de la percepción, mezclando lo atractivo/repulsivo.

P. Háblanos del proceso de trabajo a la hora de elaborar una obra. Como empiezas, la técnica, los resultados…

R. A lo largo de unos años la fotografía empezó a tener un papel muy importante en la elaboración de la obra. Hacía muchas fotos, utilizando un objetivo macro, y luego por un proceso de elección componía series a través de fotos antes de pintar los cuadros. Cada vez la fotografía se volvió mas y mas importante hasta el punto de cuestionar el sentido de mi pintura. Las series pintadas en aquella época tratan de secuencias de gestos que representan movimiento/cambio. Este interés por el movimiento es algo que me llevó a realizar el video "Return" que marcó el principio del final de este fase de trabajo.

P. ¿En que obra u obras estas trabajando? ¿cual es tu propio proyecto?

R. Volver a la pintura después de haber creado el video ha significado un replanteamiento de mi trabajo a nivel de proceso. He dejado de usar la fotografía con el objetivo de volver a un proceso mas simple que juega de manera libre con color y forma. De momento estoy trabajando con técnicas de gouache y collage. ¿Próximos proyectos? Este acaba de empezar y lo veo a largo plazo…



Despliegues de mujer flor (castellano)

By Juan Bufill, LA VANGUARDIA, March 9th. 2008


La pintora inglesa Nicole Gagnum (1963) expone en la galeria Alejandro Sales hasta mediados de marzo. Todas sus obras recientes representan una flor y algo más que una flor. La mayor parte son dibujos en gran formato y en blanco y negro con escasos puntos de color rojo. También hay alguna pintura, pero la pieza que me parece más interesante es el video Return, que se presentó en la feria LOOP de Barcelona. Es un buen ejemplo de lo que ya es casi un género videográfico: el video basado en la danza. Pero en este caso no se filma una obra preexistente, sino que es la bailarina que interpreta la idea de la artista plástica. La aportación de la prestigiosa bailarina Catherine Allard es importante y también hay que citar que la grabación es de Mariana Jaroslavsky y el vestuario (una amplia falda-flor) de Ariadna Papio. Me parece un acierto la colaboración entre autores complementarios y es bueno que se cite a los coautores, como hace Nicole Gagnum. Se suele olvidar que ciertas obras de arte, de cine, de teatro, de música, etcetera, son de autoría más colectiva de lo que se nos hace creer. Me consta, por ejemplo, que ciertos guionistas, o también directores de fotografía de algunas películas, han sido más y mejores autores que el director, presunto autor de los logros de esa obra que firmó quizá legítimamente, pero un poco en falso.


En Return, una mujer aparece como una flor que se abre y cierra, un latido que se ofrece y se repliega. Expresa un ciclo temporal mediante los pliegues y el despliegue de su falda. La apertura significa plenitud, logra la forma de lo entero y sin carencia, que es el círculo. Pero el color rosado y los pliegues de la falda evocan los de la parte más tierna del sexo feminino. El círculo es también como un ojo y los radios curvados evocan los del ojo de la camera.



Return (castellano)

By Alex Mitrani, LOOP ´05, International Video Art Festival 2005


La bailarina inscrita en el disco/ojo gira sobre sí misma, se abre, despliega su vestido hasta ocupar toda la superficie determinada por la máscara redonda y, tras un clímax breve marcado por leves contracciones, procede, simétricamente, a cerrarse de nuevo sobre si misma, a apagarse. Como una pupila que se dilata y se ocluye, como el diafragma del objetivo fotográfico, como el ciclo diario de la flor, se evoca un proceso vital esencial. Entre la gracia y el esfuerzo, asistimos (contemplamos, espiamos), atrapados en el ojo, al desplegarse femenino y carnal de una mujer-flor que, por momentos, desde abajo, nos mira, nos señala, parece lanzar un brazo hacia nosotros pero lo repliega y sigue su contorsionado baile de transformación.


De una exquisitez plástica deliberada, resuelta formalmente de manera irreprochable, Return toma el modelo de la circularidad progresiva y expansiva de la espiral para construir un ciclo entre lo simbólico y lo sensual, mediado por el velo distanciador del esteticismo. Acaso haya aquí una resonancia de Anemic cinema de Marcel Duchamp, donde veíamos evolucionar sus discos giratorios de palíndromos alusivos a la sexualidad. Pero también reencontramos la misma obsesión extática, erótica y óptica, en Loie Fuller, musa del Art Nouveau, innovadora bailarina que se transfiguraba en lirio o etéreo vegetal y que, amiga de Marie Curie, experimentaba con sistemas de iluminación y fosforescencias.


El trabajo de Nicole Gagnum retoma estructuras formales y, sobre todo, un sistema de metáforas ya conocido y hecho. Más que de tópicos, deberíamos hablar de metáforas ready-made. Se trata en realidad, con la mujer flor, de un paradigma de función casi universal. Nicole Gagnum sabe reinterpretarlo y hacerlo eficaz con una propuesta que multiplica los cruces de significado entre lo erótico, lo vital y lo femenino, y que cautiva nuestra mirada en un secreto latido que es un ojo que también, impúdicamente, nos mira.